
Nosotros, entusiastas seguidores del canal, nos tropezamos de buenas a primeras, con ignotos seres de acento diferente que aparecieron en el sitio que nos reunía a diario. Nosotros, sumisos abonados de Directv, fuimos testigos de como esta empresa los instalaba en nuestros hogares con sus apenas conocidos términos, gustos, elementos y formas de proceder. Quizá fueran los mismos que intentaron imponer, sin éxito, en lo que luego sería la señal argentina, que la empresa satelital se empecina en no transmitir.
Un poco preocupados, pensamos que la situación era momentánea. No nos considerábamos merecedores de tal agravio. ¿De qué se trataba lo que nos ofrecían? Un pretencioso plagio que buscaba suplantar lo que horas antes habíamos disfrutado. Una imitación poco afortunada que no representaba una agradable seducción, ni un digno reemplazo.
El tiempo transcurría e intentamos resignarnos o transigir, en vano, con el sustituto.
Sin perder valentía y firmeza comenzamos a expresar de una u otra forma el disgusto que sentíamos. Hay quienes han abandonado, dando por pérdida la demanda. Otros se empecinan aún más ante semejante injusticia.
Hoy en día los pocos programas nacionales son suficientes para establecer comparaciones y darnos cuenta que FOX lentamente, los va transformando a la usanza de la versión norte.
Lo cierto es que nadie ni nada hará olvidar ni podrá impedirnos que extrañemos un canal inigualable que nos propuso renovar nuestra vida.